25/2/16

EL PODER DESINTOXICANTE DEL OZONO

La respiración, en su sentido más amplio, consta de tres fases: la primera es la incorporación del oxígeno a la sangre a nivel pulmonar, es decir, la respiración en el sentido más estricto; la segunda es la circulación de la sangre que lo conduce a todos los tejidos del cuerpo, para que no le falte a ninguna célula y, por último, que es la parte del proceso más descuidada, la eliminación de los residuos, de los restos de la combustión que, si no drenan, se acumulan y bloquean todo el proceso.
La capacidad depuradora del ozono es tan potente que se utiliza también para el tratamiento de las aguas residuales municipales. El ozono deshace las grasas, oxida las moléculas complejas y las degrada a compuestos más simples y fáciles de eliminar. El ozono trasforma las toxinas en dióxido de carbono y agua. También depura los metales pesados.
No hay que olvidar que, tal y como se puede observar en las balsas y estanques, su capacidad depuradora no sólo respeta sino que favorece los seres vivos.

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