17/10/14

TRATAMIENTO CON AGUA OZONIZADA

El ozono, gracias a su elevado potencial oxidante, permite degradar los compuestos orgánicos contaminantes e inactivar y/o destruir microorganismos patógenos presentes en el agua. Además destruye los factores que aportan color, sabor y olor a las aguas de deficiente calidad transformándolas en aptas para el consumo humano, es decir inocuas. A diferencia del cloro, el desinfectante más comúnmente utilizado, el ozono no genera subproductos que puedan resultar peligrosos.
La inactivación de bacterias y virus depende de la cantidad de ozono aplicado y del tiempo de contacto del O3 con los microorganismos.
Las bacterias son las que más rápidamente son destruidas. Por ejemplo, E. coli es destruida en 15 segundos de contacto a 25-30ºC y una concentración de ozono de 0,1 mg/l. Los virus son más resistentes que las bacterias. Los poliovirus tipo I, II y III son inactivados por medio de exposición a concentraciones de ozono disuelto de 0,4 mg/l por un período de contacto de cuatro minutos. Algunos compuestos orgánicos reaccionan con el ozono muy rápidamente hasta su destrucción, en minutos o aún segundos, mientras que otros reaccionan más lentamente con ozono y, en algunos casos, solo se logran oxidaciones parciales. La ventaja principal de la oxidación parcial de materiales orgánicos es que se convierten en materiales mucho más polares haciéndolos más fácilmente degradables.
Por tanto, la aplicación de ozono a las aguas de consumo nos permite obtener una bebida de excelente calidad bacteriológica (al inhibir y/o destruir a los patógenos) y química (oxidando las moléculas de los contaminantes), inocua, segura y saludable.

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