14/8/15

ÚLCERAS FLEBOSTÁTICAS Y TRÓFICAS Y EL EFECTO DEL OZONO

La úlcera flebostática es una afección frecuente en la población y por su tendencia a la cronicidad
ocasiona importantes pérdidas económicas personales y sociales. La insuficiencia venosa crónica engloba a un conjunto de alteraciones que afectan a todos los tejidos que constituyen el miembro inferior en mayor o menor grado, por lo que se plantea que su origen común se asienta en el desequilibrio funcional del sistema venoso, debido a secuelas definitivas de procesos trombóticos y varicosos desarrollados en su eje colector profundo y superficial.
Los signos principales que constituyen esta entidad nosológica son el edema, las várices y los trastornos tróficos, y son la expresión máxima de estos últimos las úlceras fiebostáticas. En su patogénesis se cita la hipertensión venosa prolongada como factor decisivo. Ella trae como consecuencia que se distienda el lecho capilar en la piel y el tejido celular subcutáneo de la pierna, y escapen grandes moléculas particularmente de fibrinógeno a través del ensanchamiento de los poros endoteliales hacia el espacio intersticial. La disposición pericapilar de fibrina bloquea la difusión de oxígeno y otros nutrientes desde la sangre hasta la piel para producir muerte celular y ulceración.
Además de lo anterior, se establece la apertura de comunicaciones arteriovenosas locales que contribuyen al estado de isquemia, por desviar la sangre desde el lecho arteriocapilar hacia la circulación venosa. El mecanismo responsable de tales cambios es la oclusión de pequeñas arterias y arteriolas. También la localización anormal de linfáticos superficiales y oclusiones de cadenas linfáticas profundas juegan un papel de importancia en la predisposición de la extremidad para desarrollar el edema y la úlcera.
En cuanto a la epidemiología de esta afección se plantea que presenta una alta prevalencia, y se plantea con varios autores, que entre el 10 al 40 % de las poblaciones sufren esta complicación que por su tendencia a la cronicidad, su tórpida evolución provoca pérdidas importantes de jornadas laborales y un gran número de estancias hospitalarias de acuerdo con los resultados de la tesis de grado del doctor Ortega en úlceras postrombóticas.
El mecanismo mediante el cual el ozono es capaz de ejercer sus efectos terapéuticos en las ulceras tróficas y las escaras son, mejorando la oxigenación del organismo, ayuda a erradicar productos tóxicos que se generan en el funcionamiento celular y regulan los mecanismos de defensa inmunológicos. Según la dosis empleada puede actuar como inmunomodulador, aplicable a enfermedades autoinmunes. EL ozono tiene además propiedades bactericidas, virucidas, fungicidas, así como de estimular la regeneración de tejidos y favorecer la cicatrización de heridas y lesiones de piel. Tambien al reaccionar con los ácidos grasos insaturados de las membranas celulares se originan una serie de peróxidos hidrófilos que estimulan la formación de sustancias desoxigenantes, las cuales al actuar sobre la oxihemoglobina, liberando oxígeno y por tanto producen un aumento del suplemento de éste a los tejidos.
Las vías de su administración para este tipo de patología se pueden dividir en locales y sistémicas. Dentro de las primeras se encuentran las aplicaciones de aceites y cremas ozonizadas, las bolsas plásticas flexibles insufladas con este gas. Por vía sistémica el ozono puede administrarse por inyección intramuscular, intravenosa (autohemoterapia mayor) y además por vía subcutánea, así como por insuflación rectal. La inocuidad de estas vías ha sido exclusivamente comprbada.
El ozono carece prácticamente de efectos secundarios; de los trabajos realizados sólo en uno se hace referencia a la aparición de un ligero eczema cutáneo en un reducido número de pacientes el que desapareció con la disminución de la concentración del gas. Varios autores en diversas partes del mundo han utilizado el ozono como terapéutica en úlceras de causa venosa y refieren resultados muy alentadores.

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