18/3/16

CONSIDERACIONES SOBRE EL OXÍGENO Y SUS BENEFICIOS

Sin oxígeno no hay vida. Podemos dejar de comer durante algunas semanas, podríamos pasar algunos días sin beber, pero moriríamos si dejáramos de respirar pocos minutos: estamos inmersos en un ambiente de oxígeno como peces en el agua.
La atmósfera contiene un 21% de oxígeno, que supone el 52% de la masa de la corteza terrestre. Asimismo, la mayor parte de los elementos de nuestro cuerpo (65%) son oxígeno, es decir, somos oxígeno. Cada célula necesita oxígeno para su metabolismo. Si les falta, las células mueren, y cuando escasea, en vez de respirar, fermentan y degeneran. La vida es cambio: a nivel atómico este cambio es un vaivén de oxígeno.
El ozono es oxígeno, que en vez de tener dos átomos de oxígeno tiene tres. El ozono medicinal (O3) se obtiene llevando el flujo de oxígeno (O2) por un arco voltaico. El ozono terapéutico es, pues, O2 con una pequeña cantidad de O3.
Químicamente el ozono es oxígeno, pero tiene unas propiedades físicas distintas. Los tres átomos de ozono determinan que sea un partícula muy inestable, que enseguida se convierte en un O2, liberando un átomo de O que tiende a combinarse con otro átomo de O para formar un nuevo O2, o bien con otros radicales libres. Así, el ozono se trasforma en pocos minutos en oxígeno desprendiendo un átomo de oxígeno in statu nascendi.
La extraordinaria acción terapéutica del ozono médico es debida a este oxígeno naciente.

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