13/1/14

EL OZONO APLICADO AL ESTRÉS OXIDATIVO

Más de 250 enfermedades o trastornos se encuentran asociadas al estrés oxidativo. Procesos tan diversos como la inflamación, las enfermedades autoinmunes, las infecciones microbianas, la carcinogénesis, y la toxicidad a los medicamentos están mediados por ese fenómeno biológico.
La vida aeróbica normal genera especies oxigenadas reactivas conocidas como pro oxidantes, que solo se logran compensar con el consumo de antioxidantes de origen enzimático o no enzimático.
El estrés oxidativo es el resultado del desbalance entre prooxidantes y antioxidantes, a favor de los primeros, que son los que generan los llamados radicales libres.
Una producción excesiva de radicales libres y orgánicos en los sistemas de defensa de las células puede provocar un prolongado desbalance que favorece el daño tisular.
¿Por qué si el ozono es un potente agente oxidante tiene efectos positivos sobre el estrés oxidativo y sus procesos asociados?
Pues aunque parezca una paradoja, la clave está en las concentraciones que se utilizan en el organismo. Su introducción en pequeñas cantidades es capaz de estimular diversos sistemas antioxidantes. Es por ello necesario disponer de un sistema de control terapéutico y de seguridad tóxica para aplicar la ozonoterapia sistémica.
De esta manera, la ozonoterapia genera un efecto estimulante de los sistemas de defensa que son capaces de frenar la generación de especies oxidativas dañinas para el organismo.

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